miércoles, 9 de septiembre de 2009

Canción para las muchas muertes

Nada ha cambiado / Sólo Él es distinto
Horacio Quiroga
para Juan José Rodríguez, viajero.

Hay quienes viajan con los ojos velados…
Algo quedó anclado a su corazón,
Y con la mano al frente, esperan la dádiva;
El no saber del regreso marchita sus carnes
(Pero ya lo sabes: no hay regreso).
Ésos,
No podrán hablar de las maravillas
Que habitan
Entre las arenas de El-Messeied.

Hay quien viaja con ojos nublados:
Los tuyos fueron ascuas de sombra
Que secaron los pozos de Mers-El-Kebir.
“Yo navego mares entre tiempos,
Que restallan ante las ciudades de las cosas acabadas…”
Canta un beduino mientras la tormenta.
El té del desierto arde,
Bébelo y renace sin recuerdos:
Un día, prometimos partir en dos las puertas que guardan Samburán.
Porque quizá ahí, no en otra parte,
Algo esperó, en vano.
Al voltear los ojos fuiste joven
Y de nuevo despreciaste los milagros ofrecidos.
En el caravasar crecen charcos de menta.

Otros parten con los ojos muy abiertos,
Y esperan recoger los portentos que viajan,
Entre las lágrimas,
Pendientes de los jardines de niebla en X’ian.
Y sueñan la ciudad…
(Aunque no existiese, valdría la pena dar los huesos por fundirla)
Tampoco ellos llegarán a rozar la blancura de Mogador.

“Hoy cantamos al dolor.
No el que habita tu corazón,
Ni la pena fácil por amores esfumados;
Hoy cantamos al dolor empotrado en murallas,
El que no tuvo inicio, el que no tendrá fin.”
Los camellos rumian granos de arena
Acunan sus gibas la canción del arrullo

Hay quien viaja con los ojos muy abiertos
Pero los hay también, que migran con la arena
Sus ojos vuelven hacia la procesión por dentro.
Y en sus pechos no cabe el canto,
Porque sus abriles se fueron en estampida
Al saltar el vacío, y sólo queda un día de agosto,
Que ya no pasará.

Tira las mieses entre el gentío apurado, el ángel
Y su mano ebria busca las faldas del aire.

Sin observar los gastados paisajes,
No podrán decir los colores que habitan las piedras;
Y si llegaras a preguntarles su destino
Responderán con el eco de las dunas.
Y en sus voces resonarán los huesos molidos,
En el mortero de edades oscuras.

Saben
Al igual que el agua en la arena,
Ellos tampoco llegarán a ninguna parte.

1 comentario:

Marfila dijo...

Muy hermoso mi amor....