miércoles, 25 de febrero de 2009

Charros, senadores y diputados vs Gangsters: Orol asalta la Cámara

Quiero expresar a usted, el posible lector, mi más absoluta indignación y asco en contra de nuestros politiquetes.

Rayan en un cinismo y desvergüenza sin igual las declaraciones de Ricardo Monreal, y se suman a lo que, de hecho, está ocurriendo con los integrantes del senado (y no dude usted, con los diputados por igual).

Y denota la total falta de congruencia de estos pseudo políticos para con las responsabilidades que les han sido conferidas. En lugar de utilizar las armas del Estado, en lugar de legislar una radical transformación de las instituciones encargadas de aplicar la ley, y de esa manera evitar la impunidad del crimen, estos aspirantes a charritos, con las cananas cruzadas sobre el pecho, quieren pistolas para su protección.

El hecho de argumentar un incremento en la violencia para solicitar portar armas, evidencía la total ineficacia de las leyes que, en su momento, estos mismos individuos han aprobado, y celebrado como medidas eficaces en contra del crimen organizado. A ver quien les cree cuando digan que realizan el mayor esfuerzo para el bien del país.

Resulta que en este preciso momento, los integrantes de las instituciones dinamitan los fundamentos que sostienen el precario armazón del Estado. Y no es exagerado, ya que una de las premisas fundamentales que dan razón de ser al Estado es la de proteger a sus ciudadanos.

El mensaje que envían es, como en esos westerns tan hollywoodenses, "Bienvenido a (ponga usted el nombre que quiera), ciudad sin ley".

Más aún, el mensaje que mandan es que sus propias acciones no pueden hacer nada en contra de la violencia y los criminales, y que, de ahora en adelante, todo ciudadano está por su cuenta para defenderse.

¿Para eso cobran?

No hay comentarios: