jueves, 17 de diciembre de 2009

Epitafio del Año Viejo

Una vuelta más de la rueda.
Algo se quedó dormido, algo cayó en lo oscuro, algo se levanta para volver a caer...
Personas que se fueron, aquellos que nunca llegaron y siguen buscando, los que ya no tienen más que tierra...
Está llegando la noche, y se aleja cada vez más el filo del alba.
Aceptas tus fallos, son irremediables, y muy adentro insiste esa débil voz que te obliga a volver a empezar.
Aunque no sepas cómo ni en donde.
¿Quién te dijo que podías volver a empezar después del vacío?

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Canción para las muchas muertes

Nada ha cambiado / Sólo Él es distinto
Horacio Quiroga
para Juan José Rodríguez, viajero.

Hay quienes viajan con los ojos velados…
Algo quedó anclado a su corazón,
Y con la mano al frente, esperan la dádiva;
El no saber del regreso marchita sus carnes
(Pero ya lo sabes: no hay regreso).
Ésos,
No podrán hablar de las maravillas
Que habitan
Entre las arenas de El-Messeied.

Hay quien viaja con ojos nublados:
Los tuyos fueron ascuas de sombra
Que secaron los pozos de Mers-El-Kebir.
“Yo navego mares entre tiempos,
Que restallan ante las ciudades de las cosas acabadas…”
Canta un beduino mientras la tormenta.
El té del desierto arde,
Bébelo y renace sin recuerdos:
Un día, prometimos partir en dos las puertas que guardan Samburán.
Porque quizá ahí, no en otra parte,
Algo esperó, en vano.
Al voltear los ojos fuiste joven
Y de nuevo despreciaste los milagros ofrecidos.
En el caravasar crecen charcos de menta.

Otros parten con los ojos muy abiertos,
Y esperan recoger los portentos que viajan,
Entre las lágrimas,
Pendientes de los jardines de niebla en X’ian.
Y sueñan la ciudad…
(Aunque no existiese, valdría la pena dar los huesos por fundirla)
Tampoco ellos llegarán a rozar la blancura de Mogador.

“Hoy cantamos al dolor.
No el que habita tu corazón,
Ni la pena fácil por amores esfumados;
Hoy cantamos al dolor empotrado en murallas,
El que no tuvo inicio, el que no tendrá fin.”
Los camellos rumian granos de arena
Acunan sus gibas la canción del arrullo

Hay quien viaja con los ojos muy abiertos
Pero los hay también, que migran con la arena
Sus ojos vuelven hacia la procesión por dentro.
Y en sus pechos no cabe el canto,
Porque sus abriles se fueron en estampida
Al saltar el vacío, y sólo queda un día de agosto,
Que ya no pasará.

Tira las mieses entre el gentío apurado, el ángel
Y su mano ebria busca las faldas del aire.

Sin observar los gastados paisajes,
No podrán decir los colores que habitan las piedras;
Y si llegaras a preguntarles su destino
Responderán con el eco de las dunas.
Y en sus voces resonarán los huesos molidos,
En el mortero de edades oscuras.

Saben
Al igual que el agua en la arena,
Ellos tampoco llegarán a ninguna parte.

martes, 11 de agosto de 2009

Ofrenda

Una flor hecha con el cuerpo de la noche,
Una calle que sólo transitas cuando miras lo que seremos,
Una casa que está donde estamos juntos...
Todo eso te doy cuando digo te amo
.

lunes, 20 de abril de 2009

Tu cumpleaños sin tí

Quizá la música no te alcance.
Y la luz sea escasa para poder traerte de vuelta a la casa.
Quizá ya nada pueda romper tu recuerdo, es cierto, pero algunos preferirán tenerte, imperfecta, entre las horas del día.
Me faltó contarte que ya es abril, y la primavera vino entre agua.
Como me ha hecho falta hablarte y oír tu voz cercana.
Quiero decirte que este abrazo ya no podré darlo, y quedará guardado.
Ni acompañará de nuevo la música de tu risa al sol.
La casa está vacía...
Pero adentro de mí te deseo feliz cumpleaños,
y te abrazo.

jueves, 5 de marzo de 2009

De la no escritura

Sucede a veces, que no tienes las ganas, ni el tiempo, ni nada memorable que decir.
Y dejas que pase el tiempo. Y las pausas se van haciendo cada vez más prolongadas.
Descubres que, al mismo tiempo, en tu cabeza se van haciendo vacíos, lagunas de silencio. Sólo tienes tu rutina mecánica para ir pasando los días.
Hasta el momento en que ya no puedes oírte a ti mismo y no recuerdas cómo sonabas en tu cabeza.
Y ya es demasiado tarde para dejar constancia de tu paso por el mundo.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Charros, senadores y diputados vs Gangsters: Orol asalta la Cámara

Quiero expresar a usted, el posible lector, mi más absoluta indignación y asco en contra de nuestros politiquetes.

Rayan en un cinismo y desvergüenza sin igual las declaraciones de Ricardo Monreal, y se suman a lo que, de hecho, está ocurriendo con los integrantes del senado (y no dude usted, con los diputados por igual).

Y denota la total falta de congruencia de estos pseudo políticos para con las responsabilidades que les han sido conferidas. En lugar de utilizar las armas del Estado, en lugar de legislar una radical transformación de las instituciones encargadas de aplicar la ley, y de esa manera evitar la impunidad del crimen, estos aspirantes a charritos, con las cananas cruzadas sobre el pecho, quieren pistolas para su protección.

El hecho de argumentar un incremento en la violencia para solicitar portar armas, evidencía la total ineficacia de las leyes que, en su momento, estos mismos individuos han aprobado, y celebrado como medidas eficaces en contra del crimen organizado. A ver quien les cree cuando digan que realizan el mayor esfuerzo para el bien del país.

Resulta que en este preciso momento, los integrantes de las instituciones dinamitan los fundamentos que sostienen el precario armazón del Estado. Y no es exagerado, ya que una de las premisas fundamentales que dan razón de ser al Estado es la de proteger a sus ciudadanos.

El mensaje que envían es, como en esos westerns tan hollywoodenses, "Bienvenido a (ponga usted el nombre que quiera), ciudad sin ley".

Más aún, el mensaje que mandan es que sus propias acciones no pueden hacer nada en contra de la violencia y los criminales, y que, de ahora en adelante, todo ciudadano está por su cuenta para defenderse.

¿Para eso cobran?

viernes, 13 de febrero de 2009

La banalidad como firma de nuestra época

Mujer pierde en accidente las uñas más largas del mundo



La mujer que tenía registrado el récord de las uñas más largas del mundo perdió el atributo físico y la marca en un accidente vial


La mujer que tenía registrado el récord de las uñas más largas del mundo perdió el atributo físico y la marca en un accidente vial.
Lee Redmond, de Salt Lake City, Utah, sufrió heridas graves pero sin riesgo de muerte en el accidente ocurrido el martes.
Las uñas de Redmond, sin cortarse desde 1979, se rompieron en el percance. Según el sitio de internet del Libro de Récords Mundiales Guinness, las uñas medían alrededor de 76 centímetros (28 pulgadas) en el 2008.
El subcomisario del condado de Salt Lake, Don Hutson, dijo que Redmond salió disparada de una camioneta en el accidente y fue llevada a un hospital en condición grave.
Redmond ha aparecido en episodios de los programas televisivos ``Guinness Book of World Records`` y ``Ripley`s Believe It or Not``.


El Universal, 13/2/09



Algo me llama la atención al leer esta nota. Algo me incomoda.


¿Es una desgracia? A primera vista, podemos decir que sí. Esta mujer dedicó 30 años a dejar crecer sus uñas. 30 años de la vida de uno no son cosa de recuperar fácilmente.


Al pensar en todo lo que tuvo que dejar de hacer, los cuidados, la inversión para cuidar sus uñas, todo lo que hizo para llegar y perderlo todo en un accidente vial. Todo fue borrado.


Pero bien visto, ¿en qué le beneficiaba al resto de nosotros que tuviera las uñas largas?


No es un asunto baladí, porque no debemos perder de vista que el tejido social se nutre de las interacciones que se dan entre los seres que integramos el conjunto humano.


Así que, repito, ¿de qué servía al resto de la sociedad que esta mujer tuviera las uñas más largas del mundo?



Más aún, al revisar la mayor parte de los récords que están inscritos en la página web de Guiness, uno no puede sino preguntarse si los seres humanos tienen demasiado tiempo libre, o mucho menos inteligencia de la que podría esperarse.


O díganme de qué carajos sirve tener el cuerpo cubierto por tinta completamente. Es cierto, un hombre tiene el record por el tatuaje más extenso del mundo, al cubrir la totalidad de su piel con tinta negra, y sobre esa tinta está haciéndose tatuar más diseños con tinta blanca. ¿Para qué?



Hablo de la utilidad de una empresa, como si fuera posible medir objetivamente todo hecho que se produce en la sociedad. Es entendible que no todas nuestras actividades deben de tener un efecto cuantificable en el entorno.


Pero tampoco podemos dejar de lado el cuestionar la validez, mejor dicho, de ciertas actividades que se consideran excepcionales, dotadas de un aura de exclusividad que reviste a quien la realiza de un cierto tipo de prestigio.


¿Es válido que esta mujer, con las uñas más largas del mundo, haya renunciado a una vida activa dentro de su entorno? Por que no se puede dudar que la mujer en cuestión dejó de hacer muchas cosas (acariciar y abrazar, por no decir hacer el amor con ella, debieron ser retos para la paciencia y el cuidado).


¿Será que hemos llegado a un periodo desprovisto de significados?


¿Estamos ante una época que despojó a los seres humanos de identidades, hasta el grado de orillarlos a buscar, de cualquier manera, sobresalir del resto, no ser un mero número perdido entre la masa?


¿Y en qué clase de actividades se quiere destacar? Es obvio que las épocas en que el esfuerzo y el trabajo lograban que las personas sobresalieran, han quedado atrás. Ya no quedan tierras por descubrir, ni empresas consideradas imposibles. También es cierto que no todos estamos llamados a ser los colonos de esa nueva frontera que es el espacio.


El signo ahora es la banalidad. Si ya no es posible alcanzar renombre escalando las cimas más altas del mundo, o descubrir nuevos territorios, si no es posible, tampoco, llegar a la nueva frontera que es el espacio, ¿qué es lo que queda para llegar a ser "alguien"?

En lugar de escalar montañas, se come hasta el punto de una congestión. Mientras que en otros lugares del planeta la gente no come porque simplemente no hay que comer.

O se elige ser la persona con el pelo más largo, con mayor número de perforaciones en el cuerpo, la lengua más larga, arrastrar al mayor número de camiones, o cualquier otra idiotez que en buena medida se le pueda ocurrir al ser humano. Es cierto, no necesariamente las actividades humanas pueden ser cuantificadas y añadidas al registro de un improbable "progreso". Pero lo es también que existen ciertos indicios que nos permiten afirmar que se añade algo a lo que conocemos como "cultura", con nuestros actos.

En cada uno de ellos, se encuentra el potencial de hacer del mundo un lugar más habitable, menos obscuro. Todos tenemos el potencial de llevar a cabo una acción que, probablemente, no nos saque del anonimato. Pero esta época impone, como ya he dicho, la banalidad como signo, como una manera de exclusividad y "prestigio". Un poco como la historia del yogui que no tenía el peaje para atravesar en barca un río, y decidió caminar sobre el agua; al enterarse, un gran maestro comentaba que el milagro no valía más que el costo del peaje. Es decir, la acción de este yogui, por más increíble y fantástica que pueda parecer, no tenía en realidad ningún significado, puesto que no contribuyó a nada, a favor del mismo yogui o de sus semejantes.

Así, es lo mismo que sucede con los récords idiotas que pululan a cada instante.



martes, 3 de febrero de 2009

El sonido de la desolación

Está atento a los ruidos de la casa.
Ahora son distintos. No queda mucho del ruido anterior.
Cuando la casa estaba habitada, y la presencia de Madre se dejaba sentir en todos los cuartos.
Ahora es como si la casa misma enmudeciera.
Algunas tuberías rechinan, el tiempo y la humedad están cobrando su cuota.
Las paredes truenan, como si los huesos ya empezaran a mostrar signos de debilidad.
Entre las cosas parece que la corrupción y la decadencia cayera sin misericordia.
Pero se esfuerza por escuchar.
Nada lo distrae, nada desde que sus hermanos no están.
Ya no puede oírse la radio, con el volumen elevado. Ni la tele con las novelas preferidad de Madre.
Algunos maullidos, pero casi siempre la casa está oscura.
Y él no puede evitar preguntarse, si la casa guarda entre sus paredes los ecos de años más felices.

miércoles, 14 de enero de 2009

Tiempo arrasado

Ahora observa una foto.
Sus padres están ahí, detenidos en el tiempo, en el devenir del tiempo que ahora los ha arrebatado.
Primero fue papá, hace ya más de 28 años. Madre se fue hace poco.
En la foto aparecen abrazados. Padre parece estar muy feliz, rodea los hombros de Madre y su cara tiene un gesto como de carcajada.
Madre tiene los brazos cruzados, sonríe apenas, parece tolerar el toque de padre. Y uno se pregunta si hay otra cosa en su mente en ése momento.
Están en la casa donde nacieron todos los hijos, la casa que padre construyó para la abuela.
Esa casa ya no es más. Sucesivas destrucciones han terminado por convertirla en un conglomerado de pequeños cuartos, que eufemísticamente llaman "departamentos".
Él lo sabe bien.
Ha pasado por ahí en más de una ocasión.
La primera vez no pudo reconocer la casa. Sólo hasta que su memoria logró aislar los pocos detalles familiares que aún persisten, pudo ubicarla.
están en la cantina, la vieja cantina que estaba en medio de la estancia, la que dividía la sala del comedor, y quedaba exactamente frente a las escaleras de piedra negra.
Lo cual refuerza la idea de que se trata de una celebración.
Detrás de ellos se observan los ventanales, y parte de un juguetero con las figuras de porcelana de Madre.
Ninguna de ésas cosas es más; y pronto, todo lo que queda de la presencia de Madre terminará por unirse a esta foto.
Meros recuerdos que no terminan de cicatrizar el hoyo que tiene en el centro del cuerpo.

lunes, 12 de enero de 2009

Sobre temas de vida y muerte: el oportunismo de algunos

Leo a Lydia Cacho en su columna del día de hoy.
En ella, la periodista y activista, pondera la propuesta hecha por el partido verde ecologista (con minúsculas, por favor), en la cual se pide la pena de muerte para homicidas y secuestradores.
Independientemente de que creo firmemente en que la pena de muerte no inhibe el crimen, y que los sistemas carcelarios han quedado rebasados desde hace mucho, el tema nos debe servir como punto de reflexión acerca del estado de las cosas en que estamos inmersos.
Es cierto que la sociedad mexicana se siente desprotegida. Si una de las funciones del Estado es garantizar la seguridad de los ciudadanos, podemos afirmar que el Estado mexicano incumple flagrantemente tal encomienda.
Por más discursos que los políticos puedan lanzar, la percepción es que estamos a merced de grupos delictivos que medran con el miedo, y operan con una impunidad total. Los últimos meses han ofrecido un recuento de casos de horror, que difícilmente la opinión pública puede estar abierta a discutir el por qué no es viable, prudente o deseable, que se aplique la pena de muerte en este país.
¿Qué se puede hacer cuando los medios retratan historias como la de un menor de cinco años, secuestrado por familiares, y que murió cuando sus captores le obligaron a tragar ácido, cuando los reconoció?
¿Qué tipo de ser humano es capaz de matar a un menor indefenso de forma tan brutal?
¿Queremos que éste tipo de personas se reintegren algún día a la sociedad?
Y, sin embargo, aún cuando no hay justificación alguna a este tipo de conducta, no es deseable pedir que la privación de la vida sea aplicada por nuestras autoridades.
En serio, ¿ustedes pedirían que las autoridades mexicanas decidan cuándo un preso debe ser eliminado?
Con el alto grado de corrupción e ineficacia de la policía, ministerios públicos, jueces, no me atrevería a confiarles la responsabilidad de asesinar, legalmente pero asesinato al fin, a otro ser humano, por despreciable y culpable que sea. No quiero pensar en que algún día, nos despertemos con la noticia de que se ha aceptado que los mismos corruptos de toda la vida, son ahora los encargados de decidir quién merece morir, a causa de un delito, y ni hablar de la cantidad de "casos" con culpables fabricados que habría.
Hablar de pena de muerte sin hablar de una reforma integral, y más que reforma pensemos en un cambio total, del sistema de justicia mexicano es un oportunismo barato, que habla más del imbecilismo de nuestros políticos.
Pero nada se puede esperar de quienes, con el presupuesto público, esto es, con nuestros impuestos, financian una vida de lujo y boato sin igual.
El partido verde es un negocio familiar, y quienes han obtenido cargos a través de éste partidito, no representan los intereses de la sociedad.
Como lo dice la propia Lydia, los patidos verdes del mundo están a favor de la vida, y ninguno propondría en sus respectivos países la adopción de tal medida como castigo para asesinos y secuestradores.
Desde mi personal punto de vista, el país no está listo para proponer, siquiera, discutir seriamente un tema tan delicado como la pena de muerte.

viernes, 9 de enero de 2009

Viernes de lo extraviado

"La decisiva imagen es de Juan Rulfo: un camino que al no tener lados representa una dirección antes que un trayecto, y un trayecto que a su vez abarca todo lo que en él se recorra, aunque esté próximo o sea lejano. Arrieros somos y en los caminos sin orillas andamos."
Fernando Solana, Camino sin orillas, Milenio Diario 9/1/2009


Al leer la columna de Fernando, uno no puede dejar de percatarse que, si bien la mentalidad contemporánea insiste en la unidimensionalidad del pensamiento, en el que todo debe cumplir una función, y nada debe de ser superfluo o inútil (desde un punto de vista funcionalista y materialista), el transitar un camino como el descrito líneas arriba conlleva una aceptación de cosas, manifestaciones de uno mismo, que no siempre son agradables.
Clarifico: todos, sin excepción, estamos marcados por un "molde", la esencia de lo humano. Dentro de este molde se recortan nuestras más secretas ambiciones y anhelos.
Que han sido los mismos, a lo largo de las épocas, no variamos. Podría pensarse que estamos destinados, fatalmente, a repetirnos una y otra vez.
Pero las configuraciones personales, los puntos de vista de cada uno de nosotros, puestos en circunstancias, épocas y espacios propios, hacen de cada uno de estos recorridos algo irrepetible.
Nada nuevo se ha dicho hasta el momento.
Me encuentro a mí mismo en una encrucijada, de la cual intuyo, más no estoy seguro, cual puede ser el siguiente paso en el recorrido.
En esta encrucijada, mis anhelos, mis convicciones, mis pasiones, se han puesto en entredicho, en juego. Aún no sé cuales resistirán, y cuales otras no son más que ensoñaciones.
Mis sentimientos también están fluctuando, de una resignación amarga (pero resignación al fin y al cabo), a un desencanto completo.
Entre las etapas intermedias se encuentran toda la gama de emociones: alegría, tristeza, rabia, odio. Y es esto lo que me lleva a interrogar, a cuestionar si es válido el sentimiento, como parte del camino.
El odio, la rabia, son sentimientos que ya he experimentado antes. Y sin embargo, nunca tan potencializados como ahora. Es cuando quiero gritar, y que en mi grito todo se disuelva.
Pero, si algo he aprendido, es que no hay absolutos en el camino.
Sólo hay camino.
Y en esta parte, en este momento de mi recorrido, me toca experimentar este odio.
Me digo que no he perdido más que cualquier otro hombre o mujer. Que todos experimentamos esta orfandad.
Pero es una mentira.
Nadie conoció a la persona que fue mi madre, no como yo la conocí. Por eso fue mi madre, la de nadie más; incluso distinta a la persona que conocieron mis propios hermanos.
Cada uno de nosotros guarda una imagen distinta, y a la vez tan común para nosotros.
Nadie más conoció esa mezcla de facetas, nadie las experimentó.
Pero ya no lo es más.
Vivir es un tránsito, un recorrido, que conlleva la noción de un principio y un final. Eso es vivir, por tanto, es errónea también la noción de que los que mueren siguen viviendo el recuerdo.
En la memoria quedan registradas las decisiones de las personas y sus consecuencias. Pero ya no hay más elecciones, ni más errores o aciertos.
Una vez que cesa el aliento, el conjunto de todas esas acciones se ha perdido. Por lo menos la mayor parte, porque no alcanzamos a conocer completamente lo que las personas fueron, lo que hicieron para llegar a ser quienes eran.
Es por eso que sí he perdido algo que nadie más ha perdido, o volverá a perder. No sé si mi madre vivirá a través de mí.
Quiero pensar que una parte de ella, la mejor que tengo en mí, guiará mis pasos.
Pero no me engaño: algo se ha perdido en las vueltas del camino, por más que no era mío, y me cuesta mucho devolverlo.

jueves, 8 de enero de 2009

Feliz Año Nuevo en Gaza

"También tú has hecho como si no supieras nada y has cerrado los ojos.
¿Dónde está el próximo matadero?"
Elías Canetti, Apuntes

Gaza es una región que se encuentra lejos. Muy lejos como para que podamos oler la sangre, o recorrer las ruinas de edificios y casas. Tampoco podremos ver los restos humanos desperdigados, ni atender a los cientos de heridos y mutilados que el conflicto actual dejará.
Gaza está muy lejos como para organizar una cadena humanitaria de ayuda, o para que las universidades públicas sean sede de movimientos estudiantiles, que exijan el cese de las acciones militares.
Imaginemos que, en un momento dado, podamos salir de nuestra abulia, de nuestra cotidiana indiferencia, y situémonos en un escenario semejante: dos países cercanos al nuestro, abren hostilidades. Furiosamente se atacan uno a otro, sin importarles la población civil atrapada en el área de combate.
Imaginemos que uno de los contendientes es, militarmente, más fuerte que el otro, y que comienza a desplegar una ofensiva brutal. Los heridos comienzan a saturar el sistema de salud, lo que se agrava porque la otra parte no permite que la ayuda humanitaria llegue hasta los hospitales.
Toda vez puestos en este escenario, ¿no deberíamos exigir, por simple empatía, el cese de acciones que causan estragos tan devastadores?
¿No deberíamos, por simple piedad, exigir al gobierno que presione para que se declare un alto al fuego?
Dejemos de lado las cuestiones ideológicas que alimentan el conflicto. Dejemos de lado el quién comenzó con las hostilidades. Aunque se puede argumentar que el otro lado, el que despliega la ofensiva, también tiene su cuota de muertes y heridos por las acciones del adversario, ¿es suficiente excusa para causar tal destrucción?
No lo sé. Porque no podría decir si el exterminio de la población civil, en especial niños (de uno u otro bando), asegurarán el cese de ataques.
Y de igual forma, creo que estamos demasiado lejos, tanto física así como emocionalmente, del conflicto. Porque no hacemos nada que presione a las partes a sentarse y resolver por la vía del diálogo el conflicto.
Tal vez, hace ya mucho tiempo que todos estamos sordos, por eso no oímos las súplicas de ayuda.

miércoles, 7 de enero de 2009

Agradecimiento

Ahora estamos de vuelta en la vida cotidiana.
Pasaron las fiestas. No tan rápido como hubiera deseado, pero pasaron, y a pesar de todo no resultaron tan malas como pude haber esperado.
Es cierto que mi madre hace casi cinco meses que falleció. Navidad y Año Nuevo resultaban ser sus festividades preferidas. También para mí lo eran.
Pasamos las dos fechas en casa. El acantilado es nuestra ubicación preferida, y era justo que estuviéramos celebrando estas fechas en casa.
Los amigos acudieron, y fueron, como siempre, generosos. La actividad fue incesante, y no tuvimos descanso. La cena del 24 fue sencilla, pero suculenta. Esperaba que otros pudieran estar en paz.
Pensé en mis hermanos, en qué estarían haciendo para ir pasando la noche, y luego el día siguiente.
El 31 la fiesta fue total. Casa llena, familia reunida, y la Marfila en cama temprano, pero bellísima con su vestido chino.
Desde mi corazón, quiero agradecerles a todos que hayan estado con nosotros en estos días.
Ahora, ya instalados en 2009, me doy cuenta de que mi corazón está abierto de un lado, y que sólo con fíbulas podrá seguir unido.
Alguien escribió que 2008 fue el año en que casi caímos al abismo. Y que 2009 es un buen año pra dar el paso al frente.
De cara a mi propio abismo, ya no necesito dar un paso al frente. Quiero dar un paso hacia mi madre, y volverla a ver.