miércoles, 13 de agosto de 2008

Homenajes I

Para Fernando Solana, invariablemente

Pierde y gana el paraíso
Pende del lazo de una araña

Notre-Dame, al centro, envuelve la luz
En hilos como filo de cristales.


Llora lento sus frutos un árbol de higos,
En otras eras.
Margules, al centro del tiempo, escenario en mano,
Reverencia a su noche y de repente: “buenos días”, en cualquier otra parte.

Kelly pinta un cuadro, con dedos ebrios de luz:
“Solana guarda al sol entre sus Olivares,
Y el Buda ríe aceitunas de oro:
Disuelve este páramo yermo.”

Todo es dukha, repites entre dientes

No nos conocíamos
Sólo tres días bastaron
Y anudamos de nuevo el diálogo de siempre.

Yourcenar es una patria inmensa, donde aprendo a balbucear.
Apareció mientras buscaba al padre.


Entre las brumas del camino,
Acaso pude ver el rostro de la amistad.

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