viernes, 21 de marzo de 2014

EXTRAÑAMIENTO DEL MUNDO

 A S. en dondequiera de su eternidad
“Qué raro”, dije
Apenas te supe ausente,
“El mundo coloca las cosas en cajas,
Que intercambia cada vez más
Hacia lo inaccesible.”

Apenas pude levantarme del suelo
Fue que pensé estas líneas para ti,
Que no las leerás.
¿En qué edad para siempre, fue que te dejó la Muerte?

Tu rostro dividido:
Parte para el olvido
Parte se hace imposible.

Nada nos mantuvo unidos…
Excepto mi nostalgia de esos días;
Y nunca se escapaba tu nombre.
Quizá por eso me fuiste tan cercana.

Así es que intento el rescate
Desde el corazón de tu tiniebla.

Algo apenas recordarás durante tu viaje.

Entre tus olvidos:
Se contará mi nombre enmudecido.

Esta fue la cara que comenzó la enseñanza
De mi debilidad y la distancia,
Este fue el rostro con el cual fundirme.
Me repetía sosteniendo la ceniza de una foto.

Yo seré una máscara más
Que visitará tu anochecer.

En tus nuevas regiones
Acunarás mascotas,
Paridas desde el vientre de las noches.


¿Sanará este poema todo tu mundo arrasado?

TRÍPTICO DE LAS CASAS DEL AIRE

Para Berenice

I

Algunos de sus materiales requieren
La tenue alquimia de lo inasible:
Aleteos invisibles de la noche
Para apilar y erigir los muros
El breve suspiro antes de la partida
Esa lágrima que se arrumba en el rincón lejano
De la casa del exilio
Pálpitos trasladados al alba
Desde la oscuridad más absoluta.

Al hablar de la sustancia del hogar
Hay que bajar la voz hasta el murmullo.


Mientras se acumulan
No durarán más que la luz
Entre las nubes del invierno
Instalado de lleno en el corazón.

Sin embargo en ellas fincaremos la esperanza de un hogar…

Al no encontrar otra cosa que ofrecerte
Es que labro con los materiales
Un reino,
No de aquí o el mañana,
Ni siquiera un asiento tosco al lado de cualquier tormenta.

Solamente un claro entre la borrasca del olvido.


II

Creo que esto pasó:

Como el tañido de una flauta
Perdida entre las casas a medio derruir
Con la luz desfallecida del día inmovilizado
En presencia de nuestros muertos juntos
Añorando
El mar estando tan lejos
Fue que nos deshabitó el rumor del oleaje.



Están asesinando al mundo entero,
Gritamos juntos,
Y las sombras ocupan nuestras casas.

Algo de miedo mezclado con el asco del aburrimiento
Desvanecía la sonrisa
Forzada a la rendición absoluta;
A la espalda de nuestros más sonados fracasos
El tiempo desbarranca
Nuestra memoria monstruosa.

Así llegamos a este momento:

Para habitarlo
Entre cuatro paredes que se desmoronan
A todo el horror del tiempo.

Sin embargo, abrigamos la certeza:
Sólo tenemos
Y armar en ella toda la felicidad posible,
Antes de nuestro ocaso.



III

Este murmullo no alcanza a desatar el nudo del tiempo.

Ni las murallas erigidas con la noche guardarán
El tenue rastro de la mirada.

Tampoco aseguran que algo habrá después,
Tras el desvanecimiento de esta sombra,
Lo que fuimos.

Este refugio se hizo con huracanes;
Muros cegados a toda forma de piedad;
Palabras contra la tempestad que barre el mundo.

Estos versos no llegarán más lejos
Que la arena, estrellándose ante ciudades abandonadas.


Te di apenas nada…
E incluso no fue suficiente.

A veces pregunto a la penumbra
El destino de nuestras añoranzas.
Sólo responde el eco silenciado que pobló esta aridez.

De lleno en nuestros ocasos,
Alcanzo a balbucear en sílabas tu nombre.
Este será mi talismán para enfrentar
Todo el resto de la soledad.


jueves, 17 de diciembre de 2009

Epitafio del Año Viejo

Una vuelta más de la rueda.
Algo se quedó dormido, algo cayó en lo oscuro, algo se levanta para volver a caer...
Personas que se fueron, aquellos que nunca llegaron y siguen buscando, los que ya no tienen más que tierra...
Está llegando la noche, y se aleja cada vez más el filo del alba.
Aceptas tus fallos, son irremediables, y muy adentro insiste esa débil voz que te obliga a volver a empezar.
Aunque no sepas cómo ni en donde.
¿Quién te dijo que podías volver a empezar después del vacío?

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Canción para las muchas muertes

Nada ha cambiado / Sólo Él es distinto
Horacio Quiroga
para Juan José Rodríguez, viajero.

Hay quienes viajan con los ojos velados…
Algo quedó anclado a su corazón,
Y con la mano al frente, esperan la dádiva;
El no saber del regreso marchita sus carnes
(Pero ya lo sabes: no hay regreso).
Ésos,
No podrán hablar de las maravillas
Que habitan
Entre las arenas de El-Messeied.

Hay quien viaja con ojos nublados:
Los tuyos fueron ascuas de sombra
Que secaron los pozos de Mers-El-Kebir.
“Yo navego mares entre tiempos,
Que restallan ante las ciudades de las cosas acabadas…”
Canta un beduino mientras la tormenta.
El té del desierto arde,
Bébelo y renace sin recuerdos:
Un día, prometimos partir en dos las puertas que guardan Samburán.
Porque quizá ahí, no en otra parte,
Algo esperó, en vano.
Al voltear los ojos fuiste joven
Y de nuevo despreciaste los milagros ofrecidos.
En el caravasar crecen charcos de menta.

Otros parten con los ojos muy abiertos,
Y esperan recoger los portentos que viajan,
Entre las lágrimas,
Pendientes de los jardines de niebla en X’ian.
Y sueñan la ciudad…
(Aunque no existiese, valdría la pena dar los huesos por fundirla)
Tampoco ellos llegarán a rozar la blancura de Mogador.

“Hoy cantamos al dolor.
No el que habita tu corazón,
Ni la pena fácil por amores esfumados;
Hoy cantamos al dolor empotrado en murallas,
El que no tuvo inicio, el que no tendrá fin.”
Los camellos rumian granos de arena
Acunan sus gibas la canción del arrullo

Hay quien viaja con los ojos muy abiertos
Pero los hay también, que migran con la arena
Sus ojos vuelven hacia la procesión por dentro.
Y en sus pechos no cabe el canto,
Porque sus abriles se fueron en estampida
Al saltar el vacío, y sólo queda un día de agosto,
Que ya no pasará.

Tira las mieses entre el gentío apurado, el ángel
Y su mano ebria busca las faldas del aire.

Sin observar los gastados paisajes,
No podrán decir los colores que habitan las piedras;
Y si llegaras a preguntarles su destino
Responderán con el eco de las dunas.
Y en sus voces resonarán los huesos molidos,
En el mortero de edades oscuras.

Saben
Al igual que el agua en la arena,
Ellos tampoco llegarán a ninguna parte.

martes, 11 de agosto de 2009

Ofrenda

Una flor hecha con el cuerpo de la noche,
Una calle que sólo transitas cuando miras lo que seremos,
Una casa que está donde estamos juntos...
Todo eso te doy cuando digo te amo
.